Sep 2017 22

Kingsman2

La nueva entrega de los agentes Kingsman es una de las películas de acción más esperadas este año. Desde luego, la primera entrega era un soplo de aire fresco en el panorama blockbuster, pero quizá el hype que se ha creado alrededor ha idealizado en cierta medida los logros de su original lo que acaba creando una inevitable colisión de resultados y expectativas. ‘El servicio secreto’ era un viaje rabioso y desprejuiciado, pero también era volátil y de rápido consumo.

Sobreponerse a los problemas que plantea cualquier secuela no es sencillo, desde luego no al menos en los que respecta al ser comparada con la primigenia. ¿Es mejor? No. ¿Significa eso que es muchísimo peor? Desde luego que no. Hay tres tipos de secuela, puedes tratar de ser algo distinto y rompedor, como ‘El Padrino II’ (The Godfather II, 1974) o limitarte a ser una buena, decente, secuela. También puedes ser, sencillamente, una nueva entrega de un ciclo. Tan interesante por sí misma como el resto, como pueden ser las de la saga Bond o Misión Imposible.

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Sep 2017 22

Hubo un día en el que Matthew Vaughn dijo que una de sus reglas inamovibles a la hora de ponerse detrás de las cámaras era que esa película en la que trabajase no fuese una secuela. Una regla estúpida a mi parecer, pues hay secuelas que no solo son mejor que el film original sino que son auténticas maravillas del séptimo arte como ‘Aliens’, ‘Terminator 2’ o por poner un caso mucho más reciente, ‘John Wick 2’ (que no entraría en el segundo grupo, pero si en el primero). Él lo decía porque creía que cada una de sus incursiones en la gran pantalla tenían que ser 100% originales y frescas, como pasó con ‘Kick-Ass’, ‘Kingsman’ o ‘X-Men: Primera generación’. Sus obras tenían que remover el mundo del cine comercial y así ha sido hasta ahora. Vaughn, película a película, ha ido dando pasos de gigante. ‘Kick-Ass’ es una cinta callejera, con una primera mitad tremenda y un final más que discutible, pero en la que ya se le veían buenas maneras. Con su incursión en la franquicia de los mutantes consiguió el mejor capítulo de toda la saga y un origen fantástico de Charles Xavier/Magneto, reto que no era nada fácil.

Con la primera entrega de la duología que nos ocupa se asentó definitivamente en los blockbusters o superproducciones con una película que no solo era divertida, ingeniosa e irreverente, sino que tiene en su haber algunas de las escenas de acción más memorables y descacharrantes de los últimos tiempos junto con un reparto en sintonía y con carisma desbordante. La revitalización british del cine de espías. Un soplo de aire fresco que pilló por sorpresa a muchos, tanto a los fans del cómic en el que se basa (el cual fue superado de forma aplastante) como a los que la palabra Kingsman les sonaba a chino.

Tres años después nos encontramos hablando de ‘Kingsman: El círculo de oro’, primera secuela que dirige Matthew Vaughn. El amor por esta franquicia le impulsó a traicionar su regla y a encargarse de dirigir y co-escribir su primera segunda parte. La anterior funcionaba como un reloj suizo, contando con un cierre genial que dejaba abierta la puerta a más misiones por si la cosa funcionaba, pero sin ser estrictamente necesario o vital que éstas existieran algún día. Podría haberse quedado en una única entrega de la misma forma que pueden sacar secuelas hasta el día del juicio final si se siguen inventando misiones. El problema es que en este caso si se cumple aquello de que las secuelas son innecesarias.

‘Kingsman: El círculo de oro’ es una película muy justa. Es muy curioso que, teniendo todo lo bueno de ‘Kingsman: Servicio Secreto’ rindiendo al mismo nivel y añadidos nuevos bien planteados, acabemos teniendo una película floja a más no poder. Curioso pero, en realidad, obvio. El inicio es absolutamente espectacular, una escena de acción que se reinventa una vez tras otra, que sorprende al espectador y que asombra. Básicamente es Matthew Vaughn diciendo “Eh, gente, recordad que soy el director que mejor lleva lo de no hacer la acción caótica y frenética, confusa”. Una gran escena con la que es imposible no pensar “Esto no podía empezar mejor” mientras te frotas las manos. Pero uno no puede estar más equivocado: Esto no puede empezar peor. No ha pasado ni media hora y ya tenemos una escena que nos ha hecho quedarnos con la boca abierta. Pero… ¿Qué viene ahora? ¿Algo más épico?

Aquí es donde entra en juego la famosa escena de la iglesia de su predecesora, que no sucedía hasta mitad del film e incluso un poco más. Sucedía en un momento de impacto que, vista por primera vez, conseguía levantar de la butaca hasta al más escéptico. Pues bien, ese gran acierto se lo han pasado por el forro en esta ocasión, abusando de estos momentos, restándole toda la sorpresa. Ya te las ves venir, observando ese bonito espectáculo pero sintiendo absolutamente nada e incluso algunas veces alargándose hasta la saciedad haciéndolo muy repetitivo. Toda secuela pierde el factor sorpresa pero muchas saben jugar bien con ello. Este largometraje no es una de ellas.

Es un gustazo volver a ver a Taron Egerton, Mark Strong y Colin Firth juntos, pues no solo se les ve muy cómodos con sus papeles de forma individual (en serio, el carisma que se gasta Egerton no es de este planeta), es que juntos hacen un equipo muy divertido y con una química que pocas veces se ve. El reparto es una de las pocas cosas a las que no se les puede poner ni una sola pega. Los viejos conocidos, como ya he dicho, están de diez, y las nuevas incorporaciones se han tomado en serio sus papeles y han entrado totalmente en el juego. Jeff Bridges, Channing Tatum, Pedro Pascal y Halle Berry rivalizan con sus compañeros de Kingsman, desbordando el mismo carisma y compenetrándose a la perfección con ellos. El resultado es que cuantos más son en pantalla más divertida y liviana es la película, pues en sus diálogos y relaciones es donde más tiempo pasaremos.

Decía que se abusaba de las escenas de acción, pero realmente no me refería a eso. Se abusa del recurso “iglesia” (vamos a llamarlo así) en las escenas de acción, pero no de éstas, ya que son cuatro o cinco como mucho las que hay en los 150 minutos de metraje. No es que hubiese muchas más en ‘Kingsman’, pero si sabía hacer más interesante ese espacio que había entre una set-piece y otra, en gran parte por esos 30 minutos menos que duraba. 30 minutos que lo único que hacen es empeorar el conjunto haciéndolo demasiado pesado para la producción que se trata.

Es la típica secuela que repite el esquema de su predecesora, punto por punto, pero haciéndolo más grande. Esto lo hemos visto en ‘Resacón en Las Vegas’, por ejemplo. Está claro que ha sido de forma intencionada pero eso no lo hace mejor. Vaughn ha incrementado el universo en el que está situada la acción pero se ha olvidado por el camino una buena historia, o al menos una que capte nuestro interés. Julianne Moore es una de las mejores actrices sobre la faz de La Tierra, y está más que bien en su papel, pero se echa de menos un personaje como el de Samuel L. Jackson, extrovertido pero con una motivación lógica (por muy loca que fuese). El personaje de Moore es demasiado genérico, con unas motivaciones demasiado vistas y utilizándolo para lanzar un mensaje social que, como decirlo… No es la película que debería soltarlo.

Porque esto no va de eso, esto va de cabezas explotando con fuegos artificiales. Se siente más o menos como el 70% del film: genérico. Algo que nadie esperaba de una secuela de ‘Kingsman’. Tiene otro gran fallo y es que acaba perdiéndose en su propia historia, sin saber cuándo y cómo darle un final, llegando a ver escenas que provocan vergüenza ajena y que te sacan totalmente de la película porque no tienen sentido ni lógica, ni siquiera dentro del mundo loco que nos presenta Vaughn (si, hablo de la última aparición de Elton John). El añadido de Statesman está bien, pero no sorprende, era el añadido que todo el mundo esperaba ver y lo cierto es que no se guarda ningún otro as bajo la manga que nos sorprenda (lo peor es cuando lo intenta, fracasando estrepitosamente).

Nada de esto impide que ‘Kingsman: El círculo de oro’ sea entretenida (creo que nunca existirá una película de Matthew Vaughn aburrida), a ratos muy divertida, tenga un inicio explosivo y algunas escenas aisladas muy guays. Pero es innegable que han ido por la vía fácil y no se han arriesgado, cuando este era uno de los puntos fuertes de la adaptación del cómic de Mark Millar. Sigue teniendo estilo y una irreverencia poco habitual en este tipo de producciones, pero no la salva de ser una secuela muy deficiente y una película del montón a pesar de que ella crea que no, que es de las que molan. No se equivoque, en menos de un año nadie se acordará de ella. Vaughn, tenías razón: Deja las secuelas para otros.

El Septimo Arte

Sep 2017 22

Tom Hanks

Hollywood vuelve a fijarse en el cine “extranjero” para intentar hacer negocio con material de calidad. Tras ponerse en marcha un remake estadounidense de la alemana ‘Toni Erdmann’, ahora se ha anunciado la versión en inglés de otro título candidato al Oscar en la pasada edición, la sueca ‘Un hombre llamado Ove’.

Tom Hanks debe haber quedado entusiasmado con el film original y lo ha visto como una oportunidad para volver a lucir su talento. Y quién sabe, quizá le consiga una nueva nominación al Oscar —desde ‘Náufrago’ (‘Cast Away’) no se acuerda de él la Academia—. Además de encarnar al protagonista, Hanks producirá el proyecto junto con su esposa Rita Wilson.

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Sep 2017 22

“La comparación con ‘La LEGO película’, o simplemente con su recuerdo, es inevitable”. Así comenzó la crítica (o algo que se le pareciera) que le hice a ‘Batman: La LEGO película’, y así comienza la crítica (o algo que se le parezca) de ‘La LEGO Ninjago película’. Estamos en las mismas, con otra película ambientada en un mismo universo… espiritualmente hablando, para ser más exactos. A favor, la rápida e instintiva identificación de todos sus elementos, Jackie incluido; en contra, esa misma e instintiva identificación de la mayor parte de sus elementos, un bloque de doble filo que juega en contra o a favor dependiendo de… ¿el momento? ¿el espectador? ¿el oportunismo?

Y seguimos estando en las mismas, básicamente.

“Del momento, este momento. La comparación y el recuerdo son, lo dicho, inevitables… pero también necesarios, y entre medias de ese pro y contra nos encontramos ahora, dudando en qué medida la hemos disfrutado. Necesaria, pero no imprescindible o del todo condicionante, que en este caso la palabra clave es disfrutar. Ya sea más o menos, si no somos innecesariamente fulleros, es una cuestión que puede quedar al margen”. Y lo mismo se puede decir y/o podemos decir de ‘La LEGO Ninjago película’, una réplica que sigue brillando como el derivado de un modelo tan particular e intimidante como para ser reconocido como algo propio, algo único, y algo también ¿inimitable?.

“Porque la sombra es alargada, tanto como para que el recuerdo pese, ya sea a ella o ya sea a nosotros, ya sea aposta o sin querer. Y porque el término spin-off puede ser importante para describirla” siempre y cuando lo queramos ver de aquella manera. Siempre y cuando queramos que esto pase de estar al fondo a estar más o menos presente. Un enorme y arrollador pasatiempo que incide en el espíritu alocado, absurdo, paleto, sociofestivo y plenamente autoconsciente de lo que ya es una marca de agua de la licencia cinematográfica. En verdad no había duda; en verdad no había más que una duda, si está o no a la altura del… “original”. O de su recuerdo, más bien.

Batman lo estuvo, más en el recuerdo que en el presente, mientras que Ninjago lo está más en el presente que en el recuerdo. Posiblemente, que el tiempo lo ratificará. Dejando a Jackie al margen, cuya leyenda a estas alturas ya tiene incluso un Óscar, podríamos decir por decir que resulta menos memorable pero más equilibrada; menos graciosa pero más contundente… palabra esta interesante, especialmente, aplicada a una producción que, al menos se supone, está más orientada a los chavales que a los que un día lo fueron. Se supone, la madre de no pocos errores. Contundente, tanto narrativa como sobre todo, visualmente. Un pasatiempo contundente.

Al menos para los que una vez fuimos chavales, y de vez en cuando volvemos a serlo en manos de películas como ‘La LEGO Ninjago película’, más un chascarrillo para sucedáneos con pelo en zonas dónde nunca enfoca la cámara. Un juego de niños no tan de niños ante el que hay que rebajarse a ese punto de liberación entre edades: Lo suficientemente adulto, pero también lo suficientemente infantil. Y hasta aquí, en verdad, nada nuevo… y sobre todo nada que no pudiéramos prever tras ‘La LEGO película’: Nunca hay que perder esa actitud aunque se tengan los 63 años de edad del Sr. Chan. Las “lego películas” representan ese sueño…

… nunca se es demasiado viejo mientras el espíritu se mantenga joven y alegre.

Cumple por encima de la media, especialmente de la animación, refresca y/o aturde, trae consigo una personalidad muy sugerente y satisface con el debido entusiasmo. Y por supuesto, su grado de arrebatadora imbecilidad es un enorme gancho como para que los detalles, sus grandes detalles, resten valor o importancia a sus pequeñas irregularidades… como que por ejemplo, ser tan arrolladora como para sentirse en ocasiones atropellada por sí misma. Qué importa. Qué importa en verdad. 90 minutos para que grandes y no tan pequeños se sientan como niñacos jugando con sus ninjagos con el único y auténtico pero que supone, o pueda suponer, nuestra propia imaginación.

El Septimo Arte

Sep 2017 22

Port

El grave accidente de Dylan O’Brien durante la grabación de una escena de ‘El corredor del laberinto: La cura mortal’ (‘The Maze Runner: The Death Cure’) provocó que el rodaje se paralizase indefinidamente. Casi un año tardaron en ponerse a ello de nuevo y en esta ocasión no hubo grandes sobresaltos. Todo quedó listo para el montaje este pasado mes de junio y ahora Fox al fin se ha animado a lanzar las primeras imágenes oficiales de esta tercera y última entrega.

En ‘El corredor del laberinto: La cura mortal’ veremos cómo Thomas (O’Brien) se embarca en su misión más difícil hasta la fecha para dar con una cura al virus que está acabando de forma lenta pero inexorable con la humanidad. Su camino no tardará en cruzarse de nuevo con el de CRUEL, una oscura organización detrás de todo su sufrimiento que ahora afirma que el tiempo de las mentiras ha llegado a su fin, ¿será cierto? [..]

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